La verdad es que la película la vi ya hace una semana, y durante este tiempo he pensado qué es lo que podía escribir sobre ella. Y aún no lo sé. Creo que ha sido una de esas películas que me han dejado indiferente. No puedo decir ni que me haya gustado, ni que me haya disgustado.Es cierto que esperaba otra cosa de la película [no me he leído el libro], puesto que creí que explicaría en que consistía la complicada figura de una 'geisha', que para todos los occidentales nos es tan desconocida. Pero no. La película más bien habla de cómo fue la vida de una geisha en concreto, y no tanto de lo que rodea todo el entorno de la geisha.
Y tal vez por eso me dejó indiferente, puesto que la historia es entretenida (pese a que a veces se ralentiza la trama), pero me dejó con ganas de saber más en profundidad cuál es el papel de una geisha en esa sociedad.Eso sí, mucho 'kaito', 'shulimama' y decenas de nombres impronunciables con los que en alguna ocasión tenías que hacer un cierto esfuerzo para ubicar la palabra nipona con su significado.
¿Me gusto? Pues hombre, no me disgustó. No es de las películas que considero imprescindibles, pero es mucho mejor que otras muchas absurdas que sacan en cine.
Además de los impresionantes ojos azules de su protagonista, hubo otra cosa que me llamó un poco la atención: yo, un español, estaba viendo en el cine, que es de propiedad francesa, una película americana, que se basa en la primera novela de un autor que la publicó hace 10 años, y que narra la vida de una geisha japonesa, que es interpretada por una actriz china.
Eso sí es globalización. Que maravilla. No sé por qué la gente se queja tanto.







