Seguro que quien leyese LA RAZÓN del 19 de febrero, en su edición de Madrid, el artículo publicado por Juancho Sánchez en el que hablaba de los niños del Centro de Educación Especial San Rafael, se le encogió el corazón. Es periodista, así que es probable que si consiguió ese efecto es porque tenía esa intención. Pero está claro que el pasar unos minutos el día anterior con esos chicos no bastó para empaparse de la vida diaria que llevan esos niños, su familia y sus educadores.
Por eso a la gente que tiene trato con estos pequeños (y muchos ya no tan pequeños) también se le encogió el corazón al leer las líneas de aquella página 51. Frases como que Sarita "no tiene estímulos, no tiene vida, no tiene nada" demuestran que esos minutos con ella carecieron de algún interés personal, sólo hubo interés periodístico.
Y es que parece que últimamente, emborrachados de guerras, tiros, sufrimiento y desgracias que ocurren a nuestro alrededor, alguno piensa que la mejor forma de ablandar el corazón es compadeciéndonos de aquellos que parecen no estar bien.
No hay nada más lejos de la realidad. Sentir lástima y trasmitirla a los demás no es la mejor ayuda para aquellas familias que día a día luchan por y para su hijo, como cualquier otra, pero con la especial carga de tener que soportar una deficiencia motora o cognitiva. Es aquí donde muchos nos quieren enseñar 'renglones torcidos' (desafortunado titular), pero la realidad es bien distinta.
Estos niños no pueden valerse por sí mismos. Siempre necesitarán a alguien para desempeñar las tareas más básicas de la persona. Jamás tendrán un móvil (aunque alguno trate de hablar con el interlocutor que hay al otro lado de la línea del teléfono de esa persona que está junto a él), jamás navegarán por internet y nunca podrán leer estas líneas. Muchos se perderán el placer de leer o entender un buen libro, o de sali
r con sus compañeros a tomar una Coca Cola.
¿Y?
Pues no pasa nada. Disfrutan de reuniones familiares, escapadas a la playa, disfrutan una buena pieza musical de Mozart o de música pop nacional o internacional (yo tampoco entiendo la letra de las canciones en inglés). El aprender un día cualquier cosa, por ínfima que sea, es digno de alegría, orgullo y satisfacción. Muchos no pueden hablar, pero muchas veces a ellos les basta con la mirada, y es cierto, porque con sus ojos te enseñan qué es lo que quieren o a quien es al que quieren. Sí. Alguno dice que 'no tienen vida'. ¿Y entonces que es lo que tienen? ¡Si te dicen hasta quien les gusta! Sí, alguno ya se ha echado pareja... aunque el otro se vea obligado y realmente no quiera serlo.
Y lo mejor de todo, es poder ver como reducen a la mínima expresión cualquier deficiencia que tengan. Que no puede tragar saliva por sí solo y se le resbala por el mentón, es porque ha visto pasar a alguna de las profesoras o fisioterapeutas (todas mujeres). Que se le escapa un gas, perfecto, eso es que ha comido bien. Que se cae de la silla, bueno, todos nos hemos querido escapar alguna vez del colegio.
¿No es maravilloso? Y anda que no se ríen cuando en su conmutador les grabas tu voz con alguna frase absurda para que al apretarlo simule que habla él.
Mi enhorabuena a todas las personas (familias, trabajadores y voluntarios) que día a día trabajan para que todos ellos puedan disfrutar un día más, siendo el ejemplo vivo de superación, alegría y amor a la vida.
Y es que parece que últimamente, emborrachados de guerras, tiros, sufrimiento y desgracias que ocurren a nuestro alrededor, alguno piensa que la mejor forma de ablandar el corazón es compadeciéndonos de aquellos que parecen no estar bien.
No hay nada más lejos de la realidad. Sentir lástima y trasmitirla a los demás no es la mejor ayuda para aquellas familias que día a día luchan por y para su hijo, como cualquier otra, pero con la especial carga de tener que soportar una deficiencia motora o cognitiva. Es aquí donde muchos nos quieren enseñar 'renglones torcidos' (desafortunado titular), pero la realidad es bien distinta.
Estos niños no pueden valerse por sí mismos. Siempre necesitarán a alguien para desempeñar las tareas más básicas de la persona. Jamás tendrán un móvil (aunque alguno trate de hablar con el interlocutor que hay al otro lado de la línea del teléfono de esa persona que está junto a él), jamás navegarán por internet y nunca podrán leer estas líneas. Muchos se perderán el placer de leer o entender un buen libro, o de sali
r con sus compañeros a tomar una Coca Cola.¿Y?
Pues no pasa nada. Disfrutan de reuniones familiares, escapadas a la playa, disfrutan una buena pieza musical de Mozart o de música pop nacional o internacional (yo tampoco entiendo la letra de las canciones en inglés). El aprender un día cualquier cosa, por ínfima que sea, es digno de alegría, orgullo y satisfacción. Muchos no pueden hablar, pero muchas veces a ellos les basta con la mirada, y es cierto, porque con sus ojos te enseñan qué es lo que quieren o a quien es al que quieren. Sí. Alguno dice que 'no tienen vida'. ¿Y entonces que es lo que tienen? ¡Si te dicen hasta quien les gusta! Sí, alguno ya se ha echado pareja... aunque el otro se vea obligado y realmente no quiera serlo.
Y lo mejor de todo, es poder ver como reducen a la mínima expresión cualquier deficiencia que tengan. Que no puede tragar saliva por sí solo y se le resbala por el mentón, es porque ha visto pasar a alguna de las profesoras o fisioterapeutas (todas mujeres). Que se le escapa un gas, perfecto, eso es que ha comido bien. Que se cae de la silla, bueno, todos nos hemos querido escapar alguna vez del colegio.
¿No es maravilloso? Y anda que no se ríen cuando en su conmutador les grabas tu voz con alguna frase absurda para que al apretarlo simule que habla él.
Mi enhorabuena a todas las personas (familias, trabajadores y voluntarios) que día a día trabajan para que todos ellos puedan disfrutar un día más, siendo el ejemplo vivo de superación, alegría y amor a la vida.

1 comentarios:
Gracias por esta líneas. Tienes un corazón de oro además de toda la razon del mundo. Si yo me pusiese a contar cosas... pero tú has contado y explicado la esencia fenomenal. un día con estos niños es genial. Cada uno de los días que he pasado con ellos me he hecho más humana; he aprendido un mogollón a su lado y lo que mejor he aprendido es a no verles como cargas, sino como seres capaces de hacer cosas, seres felices que tienen tal inocencia encima de su cuerpo que con una simple caricia que les hagas te quieren para toda la vida y seres con la sonrisa más bonita y sincera del mundo. Son increíbles. El que escribió este artículo no puede hacerse a la idea del daño que se les ha hecho a las familias y al cole. Todos los niños del cole, tienen problemas motóricos gravísimos y muchos de ellos problemas cognitivos muy muy serios, pero otros no. Por eso debemos tener cuidado con lo que decimos delante de un niño aparentemente muy afectado ,porque no sabemos hasta qué punto nos está entendiendo. Gracias por hacer llegar esto a la gente Richy
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